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Los objetivos del tratamiento de rehabilitación en drogadicción serán:
  • Mantener una vida sin consumo de drogas.
  • Mejorar la calidad de vida de la persona.

LA METODOLOGÍA

El programa Viaje de Vuelta en esta área, cuenta con características que lo diferencian claramente de otros programas.


INGRESOS VOLUNTARIOS

Siempre es necesario contar con la aprobación voluntaria del postulante para iniciar el proceso de recuperación. Tratándose de menores de edad, basta con la autorización de los padres, y aquellos que trabajan o estudian pueden ingresar al tratamiento ambulatorio previa evaluación individual y familiar. Viaje de Vuelta dispone de las características apropiadas –físicas y de organización- para retener sin barrotes a los residentes.


AUTOAYUDA – AYUDA MUTUA

Con el trabajo en equipo de coordinación y estricta supervisión, las técnicas modernas de autoayuda desempeñan un rol sinequanon en la recuperación de los residentes. Viaje de Vuelta reafirma que cada individuo nace con un sentido de dignidad y orgullo propio debiendo asumir la responsabilidad de su propio comportamiento y organiza a los residentes de tal modo que acepten la ayuda de sus compañeros y a su vez retornen responsablemente esa ayuda a sus pares, tanto en las sesiones terapéuticas programadas, como en el transcurso de las múltiples situaciones que se producen en el diario vivir.

El proceso terapéutico de Viaje de Vuelta se sustenta de manera fundamental en la ayuda recíproca y desinteresada, la solidaridad entre los propios residentes, en la colaboración mutua de todos ellos debidamente coordinada y orientada.

Solos y en grupos, los jóvenes de Viaje de Vuelta son los principales agentes de sus transformaciones.

Además, y esto también es decisivo, cada uno de ellos cumple la función de apoyo para el compañero que tiene a su lado.

Cada residente participa gradual y activamente en la dinámica de rehabilitación y reeducación de sus compañeros manteniendo una relación constante, con la cual llega a comprometerse de manera profunda.

La influencia de los “pares” enseña e impone nuevas formas de comportamiento.

Se trata de un sutil mecanismo en el que los residentes más antiguos, y por lo tanto más cercanos a su recuperación o ya recuperados, cumplen un papel de orientación, transmitiendo su experiencia a los nuevos, y ejercitando las relaciones solidarias de una verdadera comunidad que persigue el bien común.

Esto les otorga una especial identidad, ya que cuentan con un conocimiento invalorable para actuar como modelos sin ser manipulados ni engañados por los residentes en proceso de rehabilitación.

El respeto que los residentes más nuevos llegan a sentir por los más avanzados se arraiga en el valor del ejemplo coherente: también ellos han pasado por lo peor y, pese a la enorme dificultad y a las dudas en los momentos de crisis, han logrado dejarlos atrás y sentirse mejor consigo mismos.

Con este tipo de organización, poco a poco, todos aumentan su sentido de responsabilidad.


TRABAJO

Los objetivos básicos de un residente son desarrollar un equilibrio saludable entre los componentes básicos de su estructura de personalidad (carácter, temperamento y talentos) y una óptima autoestima. Estos objetivos son logrados primordialmente con las continuas sesiones de trabajo en grupos, en la que los miembros de este (residente) se exponen sus sentimientos, sus temores, sus experiencias y sus fantasías.

Por lo general en estas sesiones es donde se descubre la raíz del problema que originó la adicción.


INTERACCIÓN SOCIAL

La vida en comunidad de Viaje de Vuelta representa una sociedad en la cual cada residente va asumiendo de manera práctica su correcta ubicación. Existe una jerarquía de cargos funcionales. El residente nuevo comienza siendo un compañero común y de acuerdo a su evolución adquiere mayor responsabilidad. Cada responsabilidad adicional le proporciona nuevos privilegios y mayores expectativas de éxito en su recuperación.


EVALUACIONES Y DEVALUACIONES

Los sucesivos logros son recompensados con evaluaciones a niveles de mayores responsabilidades. El proceso incluye también devaluaciones que son inevitables y provechosas, porque numerosas tareas son designadas deliberadamente en áreas en las que el sujeto no tiene suficiente experiencia. El sentido de las devaluaciones es enseñar a los jóvenes a funcionar en situaciones adversas y a hacer frente a los fracasos, la insatisfacción y el desencanto, pues son parte de la vida misma: no los afecta sólo a ellos sino a todos y todos deben saber sobreponerse. Superada la frustración, el residente comprende que puede volver a empezar cada vez y que puede triunfar sin necesidad de evadir su propia realidad o estimularse artificialmente.

El Equipo Terapéutico reúne la información diaria y eleva su informe al Director General. Tanto el funcionamiento del conjunto como las actitudes personales y el desempeño individual son seguidos estrechamente para implementar sin demoras las acciones necesarias para corregir y estimular al residente.

Desde el ingreso, cada residente es evaluado por un psicólogo, un operador y un psiquiatra que establecen el diagnóstico inicial y a partir de entonces va efectuando sucesivos tests de progreso, hasta determinar el fin del proceso interno y comenzar con la reinserción social. La comunicación entre los diversos equipos de trabajo y la dirección de Viaje de Vuelta es permanente, porque entendemos la importancia y lo oportuno en que se deben implementar todas las acciones del tratamiento.

Uno de los ejes ordenadores del proceso personal de cada residente de Viaje de Vuelta es ocuparse responsablemente del funcionamiento, cuidado y administración de la Institución que todos comparten. La actividad ha sido organizada en distintas áreas: cocina, mantenimiento, orden de la casa, jardinería, etc. Los residentes ocupan distintas responsabilidades dentro de ellas y desempeñar su labor genera una parte destacada de la tarea diaria, ya que reviste un alto valor en referente a la actitud frente a los demás, cumplimiento de las obligaciones contraídas, dedicación al entorno en el que cada uno se desenvuelve, etc.

La actividad habitual y la modalidad de funcionamiento difícilmente dejan tiempo para el aburrimiento. Desde la mañana a la noche, los residentes están ocupados, realizando distintas tareas en el centro, por lo común en grupo. Para dar lugar a un cambio de ritmo necesario, que favorezca la comunión individual de cada uno consigo mismo, la reflexión y el pensamiento, la tarde del sábado y todos el domingo se han establecido como tiempo libre. Estos días los residentes realizan actividades deportivas, culturales y recreativas con la mayor parte del tiempo destinada al esparcimiento.


RECREATIVIDAD

La práctica de los deportes es un ítem fundamental para el desarrollo sano del individuo, por lo que en Viaje de Vuelta se realizan diversas actividades en este sentido, fundamentalmente en el desarrollo psicomotor, la práctica del fútbol y otros deportes.

Habitualmente se realizarán paseos y excursiones a distintos puntos de la zona central de nuestro país, donde además de conocer nuevos lugares, los residentes pueden encontrar otras formas de recreación, con el objetivo de que aprendan a disfrutar de la vida sin drogas.

En otro ámbito, la cultura cobra especial importancia; puesto que ésta abre nuevos horizontes y genera un espectro más amplio en el conocimiento, por lo cual se organizan concursos literarios, visitas a museos, obras de teatro, etc.


EQUIPO PROFESIONAL

Nuestro Equipo Multidisciplinario cuenta con la participación de psiquiatra, psicólogo, terapeutas familiares y operadores socioterapéuticos expertos en la problemática del adicto, los que realizan un continuo chequeo de los avances y retrocesos que va experimentando el residente y cuya información es vital para implementar el tratamiento impartido por los terapeutas en adicciones.

Al ingresar, el residente es evaluado y sometido a una serie de exámenes para determinar su condición de salud y es permanentemente chequeado en su evolución.

La eliminación de los procesos adictivos necesita de una prolongada tarea que va más allá de la simple desintoxicación. Requiere un duro y extenso trabajo, de abstinencia física e higiene mental, y de toda una disciplina estructurada para rescatar valores perdidos de carácter esencial y apuntalarlos con la fuerza necesaria para que no vuelvan a desmoronarse ante los nuevos embates de la vida.

Por eso, una de las tareas primordiales en Viaje de Vuelta es preparar largamente al residente para enfrentar numerosos momentos adversos y brindarle todas las herramientas para que pueda superar cada prueba.

Además, Viaje de Vuelta separa al joven de todo tipo de conexión con cualquier elemento cercano al mundo de la droga. El corte que se produce en este sentido es total. No puede ser de otra manera si se quiere obtener un resultado satisfactorio.

El tratamiento consta de cuatro fases siendo la primera de éstas la inducción, donde se elimina la dependencia a la droga y se adquiere el compromiso de cambio. Posteriormente en la segunda fase introspección, identificación y crecimiento, el residente comienza a identificar, mediante el proceso de búsqueda interior y el autoconocimiento, aquellas problemáticas que influyeron en su adicción, logrando con esta identificación ir adquiriendo paulatinamente su madurez. En la medida en que avanza en su tratamiento, al residente se le van entregando mayores responsabilidades, hasta alcanzar la madurez que le permita avanzar a la tercera fase del tratamiento; crecimiento intensivo, donde mediante la terapia gerencial y aplicando los conocimientos adquiridos en la segunda fase, se convierte en nivel encargado e implementa tratamiento a los residentes de la segunda fase, si dejar de pulir aquellos detalles de su personalidad que aún no están bien trabajados y buscando lagunas que puedan existir desde la segunda fase. Crecimiento intensivo es la última del tratamiento interno y por último, la cuarta fase, la más importante dentro del proceso es la reinserción.